Odisea Educativa

Despenalización de la eutanasia

POR: “LA FACULTAD” | ABG. GÉNESIS HUNG

“La muerte no es tan grave, el dolor sí” André Malraux (Novelista y Político Francés)

Comencemos analizando: ¿qué es la eutanasia? 

Del latín científico euthanasia y este del griego antiguo εὐθανασία, la eutanasia significa “buena muerte”. ​Es la intervención voluntaria para provocar la muerte, el término se aplica en veterinaria y en medicina, en cuyo caso se refiere aplicado a un paciente terminal o crónico grave, con la intención de evitar sufrimiento y dolor. 

Muchas personas asocian la eutanasia con el suicidio, referente a esto nuestro profe el Psic. Juan José Sandoval nos da su opinión como experto:

No existe tal cosa como el derecho a morir en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” pero sí existen algunos derechos que pueden amparar este acto. Vamos a analizarlos un poco:

Artículo 3.- “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

El derecho a la vida y el derecho a la libertad, se podría decir que aquí estaríamos ante una antinomia o conflicto normativo, ¿qué pesa más? ¿el derecho a la vida o el derecho a tener la libertad de decidir si esa vida continúa en caso de no existir otra alternativa para evitar el profundo martirio de quien está condenado a un sufrimiento interminable? Algo complejo de medir, sigamos evaluando la norma según el contexto de la circunstancia.

Artículo 5.- “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. 

¿Qué pasa cuando el solo hecho de vivir se convierte en una tortura? Una tortura que no es ocasionada por un estado mental momentáneo, sino por una situación de la cual tienes total conciencia, de la cual sabes que no hay salida. ¿Pesa más el derecho a vivir, que el derecho a no ser torturado todo lo que resta de tu vida con un profundo e inaguantable dolor?

Artículo 8.- “Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley”. 

Si tengo derecho a no ser torturado y lo que me tortura es una enfermedad terminal, según esta norma ¿no deberíamos poder hacer valer este derecho ante los tribunales competentes?

Artículo 25.1.- “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.

¿Es un nivel de vida adecuado el vivir sabiendo que estás condenado a morir bajo un profundo sufrimiento o a vivir padeciendo un dolor tortuoso y eterno que te imposibilitará a llevar una vida digna?

Artículo 29. 2.- “En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática”.

¿Hace daño a los derechos de los demás que una persona, motivada a un intenso e irremediable dolor, consciente de que no hay otra alternativa para detener su mal, solicite la eutanasia?

A este análisis debemos sumarle el hecho de que la ley señala a la vida como un derecho, no como una obligación.

La eutanasia no es un simple deseo de terminar con una vida, la posibilidad de solicitarla en los paises en que ha sido despenalizada está condicionada al hecho de que el paciente solicitante tenga una enfermedad en fase terminal o incurable que le provoque gran sufrimiento físico y psicológico.

Actualmente solo es legal en seis países del mundo: Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia y España. Colombia es el único país de Latinoamérica, donde de momento es legal la eutanasia, aunque próximamente se le pueden unir Perú y Chile, en el caso de Chile ya la Cámara de los Diputados aprobó en diciembre un proyecto de ley que está pendiente de ser ratificado en marzo por el Senado.

En cuanto a Perú, el pasado 18 de enero, el Partido Morado presentó un proyecto de ley para legalizar la eutanasia en el país a raíz del caso de Ana Estrada, quien mantiene un proceso judicial para que se le reconozca su derecho a una muerte digna.

La iniciativa legislativa contempla que adicionalmente al requisito de que el paciente solicitante esté en fase terminal o incurable que le provoque gran sufrimiento físico y psicológico, en el momento de la solicitud, el enfermo debe ser consciente de su situación irreversible y haber recibido información de todas las alternativas de tratamientos existentes y de los recursos disponibles, según establece el texto de la propuesta legislativa.

También señala que el solicitante deberá ser capaz de manifestar su propia voluntad, o en caso de que no pueda en ese momento, haberla dejado previamente expresada ante notario o haber designado a otra persona para que tome la decisión en su lugar.

Asimismo, el proyecto de ley ofrece la posibilidad de que el solicitante revoque su petición de eutanasia «en cualquier momento y bajo cualquier modalidad» sin necesidad de indicar razones.

OBJECIÓN DE CONCIENCIA PARA MÉDICOS: En el caso de los médicos, estos podrán acogerse a la objeción de conciencia para negarse a atender la solicitud del paciente, el mismo que será derivado con otro médico de la misma especialidad y capacidad que esté dispuesto a proceder con la petición del enfermo. Para los médicos objetores de conciencia habrá un registro, mientras que aquellos profesionales sanitarios que apliquen la eutanasia estarán exentos de responsabilidad penal, según remarca el proyecto de ley. 

POR AHORA HAY PENA DE CÁRCEL: Hasta ahora la eutanasia está criminalizada en Perú, pues el delito de homicidio piadoso contempla hasta tres años de prisión para «el que, por piedad, mata a un enfermo incurable que le solicita de manera expresa y consciente poner fin a sus intolerables dolores».

EMBLEMÁTICO CASO: El debate de la legalización de la eutanasia irrumpió en Perú de la mano de Ana Estrada, una psicóloga de 44 años que a los 12 años le diagnosticaron polimiositis, una enfermedad degenerativa e incurable que le debilita paulatinamente los músculos y va poco a poco inhabilitando su cuerpo. Desde los 20 años debe usar silla de ruedas y actualmente pasa la mayor parte del tiempo postrada en la cama de su habitación con la asistencia permanente de una enfermera, sin apenas poder hablar debido a la traqueotomía que tiene como consecuencia de que estuvo por cerca un año hospitalizada.

Desde ese momento inició una campaña para legalizar la eutanasia en Perú y así conseguir acceder al derecho de poder elegir cuándo morir si el avance de la enfermedad la lleva a un etapa insoportable. Por eso, al conocer la presentación de este ansiado proyecto de ley para ella, Ana no pudo ocultar su alegría y emoción ante la prensa y dijo: «Vamos avanzando».

Después de lo que hemos analizado hasta hoy, te dejo con esta pequeña reflexión:

Si vivir con dignidad es un derecho… ¿No debería serlo también morir con dignidad?

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Abg. Génesis Hung

Egresada de la Univ. Santa María / Ccs – Vzla.

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